Nuestra ciudad

Abierto a las amplias posibilidades de navegación y el comercio internacionales que el naciente siglo XXI significa, el puerto Lázaro Cárdenas tiene antecedentes que se entremezclan con la historia misma de los puertos prehispánicos.

“Los indios acuden a la Costa de Zacatula a trabajar algunos días, y a ganar dinero, y cacao que traen de su tierra  y llevan chile,  pepitas,  gallinas,  jícaras y plantas de algodón y otras cosas… y van a otras partes pero a la costa van de mejor gana que a ninguna otra parte, por ser tierra de cacao”, dice en una de las redacciones que dan cuenta de los pormenores de la vida en los pueblos precolombinos.

Al primer contador de la nueva España, Rodrigo de Albornoz debió de haberle llamado la atención la actividad comercial de la región, pues el 15 de diciembre de 1525 en comunicación al rey de España le hizo saber que a Zacatula llegaban desde el tiempo inmemorial y procedentes de unas islas ricas en perlas y piedras preciosas, grandes expediciones en canoas, para intercambiar “cosas gentiles de rescato” Y fue en Zacatula donde por órdenes de Hernán Cortés se instalaron los primeros astilleros de la Mar del Sur convirtiendo a esta población en centro de importantes actividades marítimas e incluso expediciones geográficas.

Posteriormente las posibilidades portuarias de la zona michoacano-guerrerense fueron explotadas a principios del siglo XX, mediante la navegación que pequeños buques realizaban entre Acapulco, la Bahía de Petacalco y la actual Caleta de Campos, en una importante actividad comercial que perduró durante varias décadas.

Al proyecto de instalación de la siderúrgica le acompaño desde siempre la intención de construir un puerto, complemento necesario para movilizar primeramente las materias primas del complejo acerero y posteriormente para exportar los productos resultantes del proceso de fusión del hierro con diversos materiales.

Pero la terminal marítima fue útil incluso desde antes que la siderúrgica fabricara sus primeras palanquillas; en 1973 el barco Yanagi Maru arribo con piezas complementarias para la draga japonesa “Alameda”, que ya realizaba trabajos de dragado en el futuro canal de navegación.